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Víctima

Ven, ven que ambos sabemos que no deseas que le reste caricias a tu cuerpo. Deseas que lo colme, que lo llene, que lo rebose, deseas que lo intimide con mis manos, que lo electrice con mis besos.

Ven, vamos, lo hare temblar, hare se sienta dominado en cada toque, hare tema mi cercanía, pero se aterrara con mí lejanía. Tejeré una red de pasión atrapándote en ella. Tu cuerpo será mío para uso y abuso. Romperé tus niñerías, destruiré tus temores aplastando tus tabúes.


Ven, ven que ambos sabemos que deseas confesar tus penas, deseas tu piel arda bajo la mía, deseas ensimismarte bajo mi cuello, deseas gemir y jadear. Deseas que eso que sientes ahora sea por siempre. Deseas gritar de placer y desahogarte, deseas estremecerte bajo mi boca.

Ven, ven que sumaré más a tus deseos, multiplicaré tus anhelos sin intentos convirtiéndolos en hechos consumados.


Ven, ven que me aprovecharé de ti violando tus derechos. Ven, ven que te haré víctima de mis excesos.


Recuerdos

De entre el dónde, el cuándo y el cómo, siempre predominó el cuándo.

Ni un por qué, ni un qué. Mucho menos un para qué… Poco importan.

Si no existe el momento, de nada sirve el lugar, de nada sirven las formas.

El lastimero resonar de los goznes del tiempo se silencia cuando el viento de la nostalgia cesa, y deja reposar en calma sueños que fueron, atormentados por su insulso devenir.

Ascuas de fuegos encendidos en días fríos se consumen sin remedio, dejando restos carbonizados, extintas las llamas. El calor, tan necesario, se apaga cuando todo alrededor es gélido.

La frágil belleza de la escarcha en un alba marcha con los primeros rayos, mientras quedan al raso trémulos ocasos. Sólo nace el sol cuando muere la noche.

El mañana es un ayer que sucede hoy. Que no volverá. Y que estará más presente cuando sea ya pasado.

Ciego de sentires, todo se torna gris cuando al final sólo quedan vivencias insípidas. Olvidado el cómo, el dónde, y sin certeza del cuándo ocurrieron. Ni si lo hicieron.

Y entre tanto, los instantes se desvanecen, desechando hechos desechos echados a perder.

Es triste inventar recuerdos.

¡Sé feliz!

Tu boca no habla



Se habla a través de tu boca



Tu corazón no late


Se late con tu corazón



En la tierra y en la puerta de otro corazón


En la puerta del sufrimiento y en la puerta del placer



Y sé feliz, así es,
tus decisiones todas son sólo aparentes,
las decisiones sobre ti mismo
quizá sean tan sólo las decisiones de la muerte,
mientras que la vida


-estar vivo, ser vivido, y a pesar de ello vivir-


significa morir en vida,


¡pero aun esto es un milagro!

Ocaso

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Al ocaso los recuerdos se deslizan
en la arena. Esa síntesis.
Es como gusanillos de luz
que disputan ruiseñores y palomas.
También son mansos
o blancos.

Recostado al ocaso
el recuerdo reseña días y rostros,
también voces.

Es tan sólo un nostálgico lobo,
un horizonte diario de garras y pinceles,
una información fragmentada.
Es esa nada
hecha de fotos y palabras.
Esa forma
de tratar tiempo y espacio
como si fuesen de bronce
de arcilla
o de arena.

Como el agua
multiplica rasgos y añoranzas
para algún niño
nacido para ver esas cosas.

Guardado en fechas y cajones
es un deseo absurdo
de contar sombras que creemos nuestras,
mientras en el horizonte nace la luna
y todo tiembla sobre el agua.

Gaudeamus

Percibe los sonidos de estos himnos, atrevidos, indiscretos, dispuestos. Acoge el llamado lozano del deseo, la tentación convertida en palabras y quémate.


Me deleitaré lentamente de tu banquete predicador de la falsa inapetencia. El fuego muerto ¡Renacerá! ¡Avivará! Admiraré como desnudo uno a uno tus deseos hasta que la mano sin poder resistirse, proteste.


Hasta que los ojos, dancen asustados de sus orbitas, hasta que los cuerpos, copulen febriles, excitando la perversidad de los instintos, entonces y solo entonces, destellaré en tu mente.


Deslizaré mis dedos sobre los recintos de tu cuerpo, apretándolo fuerte entre los puños, cerraré los ojos, soñaré. Sobre tú sábana de pasiones, no me contendré, sentiré sin inquietudes…


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Arráncate el velo, de una vez y para siempre. Despójate del falso manto de doncella honorable. Rescátame del dolor que ciñe mis cabellos. No hagas de mí, un asunto de confesionario.


Seré inicuo, fiebre en las entrañas, rama de sándalo enterrándose en el centro. Torrente furioso que sube y baja persistentemente, inundando con mi esencia tus cálidas grietas.


Enciéndeme con rojas palabras las agonías, muérdeme de a poco el cerebro, hazme dueño de tus esplendores. Quémame despacio, largo, profundo, cólmame la copa de esencias.


Te liberaré de los escombros de las ausencias. Te embriagaré con gran río de mi fresco aroma. Te vestiré completa de enardecida y celeste luz. Escribiré sobre ti, con la punta de la lengua, la mejor de mis obras. Recogeré los guijarros, uniéndolos si puedo, devolviéndote los sueños.

Provócame hasta el delirio, sé huésped y prisionera, muérete una y mil veces entre estas carnes, atraviésame de extremo a extremo azul espejo, violéntame furiosa las aguas con tus mares de espuma, cúbreme al fin de símbolos y signos ilegibles. Sosiégame con perseverante obstinación, la fiebre de mis entrañas y miénteme.

Tiempo de

Palabra

Una mujer pasa y deja su imagen sobre el vidrio del bar. Esa mujer entra en mí y desaparece en otra mujer para siempre. Abolirá un exilio para entrar a un universo unánime que la abarca completamente, y es otro exilio inconmensurable la poesía.

Un arco tensado entre dos vértices espaciales, entre dos tiempos infinitos, entre la oscuridad y el vacío. Una flecha disparada al centro de mi efusión. El centro, esa mujer caminando a través de 5,000 años de fuego y palabra.




Infancia

Hacer rodar bolitas vidriosas en el cantero de tierra del paraíso de la vereda, trepar árboles bíblicos para robar lo prohibido, ocultos en el yuyal del baldío, fumar pajitas huecas y malolientes. Después innumerables gritos, emociones rojas, locas borracheras, nombres olvidados y caricias en tiernas pieles. Después es un tiempo viajando a una velocidad emocional incalculable.

Hoy quedan pocas cosas sagradas, tal vez éste precario recuerdo sea una de ellas.




Melancolía

Mirar detenidamente el ciprés que crece en el vidrio de la ventana, ver la leve mutación del verde de sus hojas, adivinar el cambio de las estaciones por el color de los rostros que pasan, oír el silencio de mi cuerpo cuando se detiene un instante el corazón preparándose para un nuevo impulso. Y sentir los ocres tardíos, cada vez más intensos de los dulces senos del atardecer.




Amor

Una roja flor que parece una rosa y no lo es. Planta diversa cubierta de espinas, de infinitos aromas y desconocidas formas. Nace en catedrales incendiadas y lechos empapados de líquidos cuerpos. Desconocida esencia que cuando sangra o sueña, su elixir invisible a la ciencia y a las matemáticas es delirio y transparencia.




Tristeza

El cuerpo se diluye, los ojos se vuelven líquidos y la mirada queda encerrada en ese punto del espacio donde un conejo blanco, moribundo, abre la boca buscando el último aire.

El alma pega un salto inesperado y recorre esferas desoladas buscando su tibieza, su ardiente ausencia en el lecho impúdico, el aroma a café de las mañanas y mis ojos diluidos en su último beso.




Ira

Todo está en equilibrio inestable. El sol brilla o el cielo se nubla y la lluvia moja lo sólido. Estático, esperando una vibración con el alma agazapada acechante. El leve vuelo de una mosca, su sucio vuelo, provoca una perturbación, una incesante violencia en mi sangre. Y con las armas del furor, destruyo las paredes y las apariencias, vuelo los techos del caserío, quemo los árboles, incendio la ciudad y desvío el curso de los ríos.

Congelo el movimiento del mundo durante un instante. La eternidad necesaria para que mi espíritu se recomponga y todo siga su curso normal.




Perversión

Nunca hice estragos en la luna, jamás me embarqué en un viaje a la maldad. Una ventosa tarde sureña solté el hilo de un barrilete y pinché un globo ajeno.

Me obligaron a bajar al infierno, me desnudaron y golpearon, torturas al alma y risas perversas escupían sobre mí. Todo fue en vano. Dibujé un sol en la pared y su cuerpo en el piso de cemento, y en esa celda oscura dormí abrazado a su tibieza.




Ceguera

Era primavera y la madreselva del patio comenzó a desprender sus hojas sin explicación alguna. Ella, fue apagando sus ojos mirando esa planta hasta quedar irremediablemente ciega.

El hacha en mi mano cortó los rosales y las magnolias, volteó el ciprés y derribó los álamos hasta destruir completamente el jardín. Frente a la madreselva dejé caer el hacha, y quedé impávido ante el mundo y su interminable ceguera.




Dolor

Una luz cegadora, palillos debajo de las uñas, la cabeza hundida en un tacho con agua, otra luz eléctrica quemando la piel. Levedades comparadas con el dolor de la traición.




Pasión amorosa

Un verde gusano se encierra en su crisálida y antes de la lluvia renace en roja mariposa. Aletea en el aire, el entorno se diluye en tenue bruma, entra en el cuerpo y provoca oleadas, huracanes de sangre caliente que derriban las estéticas del mundo, incendia los muros del prejuicio y abrasa los cuerpos de los amantes.




Abandono

Una mujer entra y deja un tulipán sobre la mesa del bar. Escribo en una servilleta palabras desconocidas para el mundo que delinean el contorno de su cuerpo y se humedecen en mis ojos. Palabras transpiradas en la danza carnal de su hondura, arrancadas a la concavidad del arrebato.

Escribo esas palabras entre el tulipán de su adiós y el tenue aroma de su ausencia.




Muerte

Un grito de pájaro desde los confines de la eternidad, su vuelo atravesando espacios esféricos, incendiándose hasta helarse en su arribo.

Junto las manos para recibirlo, su cuerpo cristalizado se disgrega al posarse en mí, y su roto pico articula la exaltación sagrada de su último canto de vida.




Elección

Yo elegí el mundo para vivir, el vino para beber, la lluvia para soñar, y ésa mujer que atraviesa los muros y enciende el sol cada noche, para gozar sin contemplaciones del oscuro mundo que me atraviesa, y saciarme de vinos empapado de impúdicas lluvias.




La luz

Luces de la ciudad iluminan carteles, edificios imposibles, calles desteñidas y amores perros. Resplandecen en mujeres inundadas de líquidos hombres, en ojos salvajes de gato y en la sangre tibia del asfalto callejero.

Alumbran seres pequeños, celdas enmohecidas, y su cuerpo de pájaro distendido sobre esta cama empapada del sudor de mis ansias.




Agua

Gotas en el desierto. Sus labios dentro de mi boca, su risa líquida reteniéndome en los umbrales. La lluvia que empapa sus piernas sedientas, y mi sexo enhiesto derribando las estéticas del amor.

El río translúcido que me lleva, irremediable al agua profunda en espléndido canto de muerte.




Desamor

La lluvia canta sobre ella un aria desconsolada, y su cuerpo de fuego se empapa de agua azul apagándose con morosidad.

Ella se va decolorando rodeada de un viento furibundo que va alejando mi corazón de la tristeza de sus manos.




Confusión

Recorro lugares andados por innumerables pies, me detengo en carteles insulsos, pregunto por lugares a los que nunca iré, y vuelvo como un lejano transeúnte a la vieja casa derruida por las mentiras.




Ego

En medio de la noche despierto sin saber porqué, miro a través de la ventana el cuerpo blanco de la luna y mis ojos viajan en la oscuridad a aquellos sitios donde presiento haber estado, donde soy un poeta aplaudido por la gente y admirado por los reyes.




Imagen

La luna se diluye en el río, reaparece entre las sombras, se hace pez plateado, salta sobre las piedras.

En un momento inesperado, se mete en mi boca y recorre mi cuerpo zigzagueando, persiguiendo a un niño oculto. Reaparece en el ojo izquierdo y se queda allí, entre la retina y las fantasías.




Utopía poética

Apoyado en mi mano infructuosa, sobre la hoja desértica, releo lo no escrito por otras manos. Me detengo en ese punto, donde el tiempo ocultó las voces de la tribu, buscando lo no dicho, el vacío escritural que diga aquello que el mundo aún desconoce y los hombres no han desquiciado.

Paladeando la carne

Mórbida, dúctil, húmeda, elástica, afelpada y aromática; reino de placeres efímeros, de sensaciones inciertas, de poderosos estímulos que exaltan, afligen y desconciertan. Generadora de temor ante sus apetitos y dolencias, ante sus súbitos raptos y derrumbes: en ella bulle la vida y se fermenta la muerte; placeres y enfermedades; encarna las potencias femeninas y masculinas del universo; trilogía animal, humana y divina; trilogía de manifestación sagrada y profana, reflejo de potencias y ciclos naturales: Príapo y Dionisos, Sabatius, Adonías, tantrismo, estatuas hermafroditas Mali, templo de Konarak, falos-talismanes, "tao de la sexualidad", "amor sagrado", vasos órficos, sutras del amor, sugestivas figurillas preincásicas, monumentos Khajuraho, hieros gamos, canecillos paganos medievales, ritos de fertilidad Kali, Innana, Ashtoreth, Afrodita, Noctiluca, Ishtar, Cibeles, Ma, Venus, Freya, Isis, Pachamama…

Cultos y rituales para armonizar cuerpo y universo. Danza frenética, orgía sagrada, manifestación de placer, acto de oración y magia, llamado a la fertilidad, a la fecundidad, a la multiplicación; exaltación y afirmación de la vida ante el acecho de las fieras, los enemigos, las enfermedades, la muerte; búsqueda iniciática "esperma de los dioses".

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Sinónimo de degradación, fuente de tentación y terreno propicio para el pecado. Presencia vehemente del deseo, sin pasado, sin futuro, cuerpo presente, deseo de entrega al gozo y satisfacción al instante, sin cómo, sin dónde, con qué ni con quién; éxtasis y seducción, orgasmo, endorfinas, "agonía" orgásmica, éxtasis espiritual que borra la "normalidad" y rebasa límites. Mahasukka, sukra, bodhicitta.


Moral e inmoral; masturbación "pecado" bíblico, "opción" ante el sexo inseguro e indiscriminado; cópula sagrada, bestialismo; efebos, terrible y perversa pedofilia.

Expresión estética de lo prohibido e innombrable, testimonio de verdadera dimensión sexual: deleite en modulación de palabras y sonidos, humedad de piel ansiada y gozada, efímera intensidad de pasión, simulacros de amor y de ensueño, éxtasis del encuentro con el cuerpo… con aquello que lo trasciende: "y todo esto para encontrar el principio del alma."

Nostalgia intangible, estremecimiento etéreo del beso furtivo, deseo, cuerpo referente, palabra sincera, imagen sensual: desvelo de ritual secreto, puente luminoso entre carne y ensueño.

Penetración con unción mística, voz alta, enfatizada, paladeada, respirada; elixir expandido en pecho, plexo solar y bajo vientre, oscura marejada, súbita resonancia de gong, perfume de tierra lamida por la lluvia. Que así sea, y ¡salud!

Solo imagino

Imagino… Solo imagino…

Se que piensas en mi porque lo siento
Cuando dejo volar mi pensamiento
Es ahí donde cercano y en mis sueños
A punto de tocarte, ya te encuentro…
Se que piensas en mi en todo momento
Porque el aire que respiro está incompleto
El suspiro con que inhalo no me alcanza
Porque tú te llevas todo el resto…
Se que piensas en mi porque despierto
Presintiendo el calor tibio de tus besos
Y el aroma embriagante de tu aliento
Recorre sin pudor todo mi cuerpo.


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Hoy que también yo pienso en ti
Desato amarras, corro a tu encuentro,
Arrojo el barco de mi vida mar adentro
Desafiando a la tormenta y a los truenos.
No me asustan las olas encrespadas
Que lo agitan a su compás los vientos
Solo importa que el refugio de tus brazos
Reciban el amor que tengo dentro.
Y ya juntos los dos pagando el precio
Que costó unir los pensamientos
Con un amor, que está de estreno
Dejamos muy atrás los desaciertos.
Imagino… Solo imagino…

Respuesta concreta

Por el último riachuelo por todo lo que ondea
por los gatos por los mirlos por el mundo que gira
por los hermosos paseos por las serpientes al sol
por el amor a los difuntos por las lágrimas por la memoria.

Por los tiempos difíciles por todo lo pasado
por lo a veces incierto a veces temido
por los momentos revelados por el futuro ahora incierto
por la ausencia de letra por la paciente espera
por la inexistente equivalencia para agradecer
por el invaluable apoyo por la fortificante compañía.

Por el toque de seda por el toque de esta piel
que atrae a mis dedos adoloridos en las puntas
y la boca la asusta y la enseña a responder
con la oblea más dulce en la suavidad de las sábanas blancas
para esta hora silenciosa y antigua
que se duerme y quiere que me duerma también
por la soledad de mis días por la melodía famosa
por la fama de los miserables quiero aún quiero vivir.


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Extraño silencio

Un extraño silencio baila suave en mis dedos debilitados, cuando aspiran devolverte a ese universo de letras que hoy yacen en el desierto de tu ausencia.

Click para ampliarAusencia que yerra en la sombra de tus palabras estudiadas, precisas, distantes; perdidas siempre en el fondo de un pasado que asomó apenas su rostro a un presente que hoy ha dejado de existir.

En el silencio de mi quietud se desliza la imagen de cierta arrogancia disfrazada, de esa tristeza durmiéndose en tus ojos, o esa engañosa demencia que te hacía escapar de mis sueños y te sumergía en inventos de ti que me rodeaban observándome siempre desde afuera.

Inventos suspendidos en un azul que se esfuma sin el alma de tu cuerpo, sin la magia misteriosa de tus letras que hoy descansarán en otros ojos.

Esta noche entendí que extraño de ti, esa sutil capacidad de hacerte imprescindible. Te extraño si tristeza, sin dolor, pero con una leve sensación de vacío que se llenará lentamente hasta que seas solo un recuerdo lejano, guardado para siempre en el cajón de aquellos dulces poemas que nunca escribiste para mi.

Ojos abiertos

Deseo esta noche embriagarme de ti,
de sorbo en sorbo beber aquel dulce néctar de tu cuerpo.

Te miraré a los ojos, cuando vaya hacia ti.
Sólo a los ojos, para poder iniciar este
diálogo sin palabras que hablará nuestra piel.
Desnudos, libres dejaremos los sentidos
y juntos brindaremos en nuestro ritual
con este exquisito cóctel de amor.
Besaré tu frente, tus mejillas,
me detendré en tus labios prolongando el placer,
y sentiré tu corazón latir cerca del mío
en una armonía total y apasionada.


Viajaré por tu cuerpo con mis besos,
agotaré tu deseo... y con cada beso
lo volveré a encender.

Cuando tu cuerpo y el mío
se enreden en la antigua danza del amor,
cerraré los ojos, para sentirte más.
Y cuando entre en ti, cuando
nuestra pasión estalle... en una llamarada interminable,
te miraré..., ya profundamente mía,
para poder así amarte... con los ojos abiertos...
Ven… cierra los ojos… y siente…
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Tu piel habla

Que arda tu piel amor mío.
Que se enciendan como acahual tus senos.
Que tu ombligo exhale hormigueos
y que tu deseo, amor mío,
se cimbre de placer y de locura.




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Cuando tu cuerpo tiene necesidad
de hablar me busca,
toca a mi puerta.
Tu piel está educada a mi manera,
me reconoce de cerca y de lejos.
Estoy prendido en ti
a fuerza de escarbar tus sentidos.




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Te dejas querer en mazateco;
levanto la falda del cerro,
tus senos se endulzan en mi boca.
Abro tus venas, me bañas de placer,
te penetro, estoy adentro,
gozo, de pasión grito.
Te quiero, es un amor extraño
difícil de entender en castellano.

Seré

Seré prisionero de tus deseos, la pasión prohibida que reclama tiempos y espacios para la lujuria, seré prófugo de brazos, piernas y sexos, agua que sacie tu sed de fluidos, hereje que viole tu tabúes, seré el calor de tu carne, la llama que enciende hogueras en tus ocultos pensamientos, seré el tatuaje de tu piel ardiente, el orgasmo delirante que te lleve a la cima del mundo que agoniza.

Seré para ti un enjambre de pasiones que se multiplican y transforman, seré un millón de maneras para explorar los sentidos y descubrirte desnudamente, seré tu miel y tu copa, beberé de tu lengua el néctar del fuego de tus entrañas, abrigaré en mi aura tu voz que exclamará frases de delirios, y nos fundiremos en uno solo.

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Mis manos serán corsarios que surcarán el mar de tu figura explorando curvas y prominencias, mágica varita que desaparecerá el cansancio y traerá a tu piel la erupción de los sentidos, serán atrevidos corceles desbocados que palparán, quemarán y aprisionarán el hambre de tus intimidades, sombras de nuestros miembros capaces de conjugar en minutos todos los misterios del universo.
Naufrago de la soledad, tu cuerpo será el puerto donde mis otoños sean primaveras, donde sus redondeles serán frutas maduras del árbol frondoso de mis deseos, donde la caricia se esparcirá como polen desde tus caderas vertiendo hechizo y anhelos, regalándome la savia pura que emanará de los efluvios hermosos de una hembra.
En momentos delirantes quemaremos nuestras alas entre la pasión que devora, tremor de ávideces que esfumarán silencios entre gemidos y promesas, furia de cuerpos que contagiarán la dulzura y el frenesí de los sexos, espacios que se cerrarán con la explosión de orgasmos que deshojarán los misterios.
Abrázame, haz de mí tu jardín de placeres prohibidos, el abrigo de tus pudores, haz de mí el mar que se posesiona de las playas de tus ingenuidades, el ritmo furioso de las mareas, haz de mí el refugio de tus inhibiciones, pedernal de los relieves que amolda las concavidades, haz de mí el molde de tu anatomía que encaje perfectamente en las delicias de tus antojos.

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Evocando tu cuerpo se estremecerán las simientes de la pasión dormida, el palpitar de tu sangre y desnudez; ya siento la suavidad de tu muslo, la caricia de tus pezones enhiestos, los labios que nos llevarán al delirio, los momentos en los cuales entre batallas nuestros sexos pactarán la paz tras combatir los placeres, evocándote mi alma suspirará los segundos que serán asfixiados en las sabanas de tu lecho.
Seré para ti…