La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.


Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.


Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.


Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.


Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.


Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.


Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.


Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.


Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.


Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.


Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Monster Family


Un nudo en la sabana

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.

Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.

Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela.

El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquél padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquél hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad. Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.

VIVE DE TAL MANERA QUE CUANDO TUS HIJOS PIENSEN EN JUSTICIA, CARIÑO, AMOR E INTEGRIDAD, PIENSEN EN TI. Autor desconocido

La democracia soy yo

Su Alteza Terquisísima
Leonardo Girondella Mora

No pretendo hacer burla, aunque lo parezca, de los sucesos alrededor del ex candidato del PRD —deben ser muchos más que los siguientes y son dignos de ser dejados a la posteridad—, pero creo que él mismo se ha hecho sujeto del llamado humor involuntario.

• El Washington Post publica un editorial sobre el candidato y éste responde de manera excelsa: “Salió un editorial del Washington Post diciendo que no hay fraude y que todo esto lo estoy inventando yo, aplicándome todos los calificativos que se me aplican aquí en el País: populista, mesiánico...

“Yo les digo, con todo respeto, a los del Washington Post, de que la investigación, nada más para que tengan un referente, la investigación que hizo ese periódico hace algún tiempo para descubrir un fraude en Estados Unidos, que llevó a la destitución de Nixon, esa investigación que hizo el Washington Post es un juego de niños, si se compara con la conspiración y con el fraude que se está queriendo llevar a cabo en nuestro país".

• Es menester considerar que cuando este candidato se dirige a alguien “con todo respeto”, ello significa que lo declara su enemigo —como en aquel memorable, “Deje de estar gritando como chachalaca, no se meta, no le corresponde, ya tuvo su oportunidad y traicionó a todos los mexicanos que confiaron en él, cállese ciudadano presidente, con todo respeto, le digo"

• De ida y de vuelta suele ir y venir este candidato arrojando a algunos medios, convertidos en estenógrafos complacientes, teorías de ciencia-ficción: “el fraude fue cibernético como bien puede verse...no, no, fue a la antigüita... aquí tengo un video... no, no, fue un fraude gigantesco que todos conocen y nadie ha visto... aquí hay otro video... sé que voy adelante en las encuestas... no, no tanto... todo es un complot en mi contra... yo soy el único que sabe lo que pasa... ¿corrupción en la gente que me rodea?... ¿cuál manifestación en contra de la criminalidad?... a todos los sobornan menos a los míos... lo mío es más grave que lo de Watergate... se necesita una revolución... voy a hacer una convención que me nombre presidente... los medios son boletines de la oposición”.

• Tiene un gran gusto por buscar comparaciones personales: “soy como Juárez, como Madero... me comparo a Jesucristo... lo mío es como lo de Ghandi... como lo de Martin Luther King... soy como Cárdenas, o como Roosevelt”.

• A las acciones violentas, les llama pacíficas. A la aplicación de la ley, le llama represión. La libertad de expresión suya está por encima de las de los otros.

Es un flamante caso nuevo de una loca combinación de Chomsky, con Luis XIV y con el Newspeak de la novela “1984” —y que lleva a frases nuevas, como “aplicar bien la ley es violar la misma ley”, “lo más pacífico es lo más violento”, “tú eres yo”, “la inestabilidad debe ser estable”, “nada es mayor a lo que yo hago”, “el más democrático de los votos es el mío”, “la democracia soy yo”, “sólo yo entiendo lo que pasa”, “todo es un complot excepto lo mío”, “informar es mentir”, “sólo mis encuestas son reales”.

• Ha redefinido al poder ejecutivo en “tener la sensibilidad de hacer suyos los anhelos del pueblo, conduciendo de manera pacífica el cambio democrático para que las leyes sean la “genuina expresión” de la voluntad popular” [página 122 de su libro] —traducción: vuelta al presidencialismo autoritario, adiós a la división de poderes y la ley es lo que el presidente decida interpretar que el pueblo quiere sin que vayan de por medio votaciones.

• Las elecciones mexicanas fueron fraudulentas, dice el candidato, y él es el único que lo sabe —todos los demás fueron engañados o son autores de la confabulación (¡otra más!) de la que él es víctima.

• La gran prueba del fraude es sencilla, según él, y consiste en la negación de las autoridades electorales de hacer el conteo de votos otra vez todos —afirma que esa negativa es la prueba fehaciente del fraude. De acuerdo con esto, todos los mexicanos somos culpables de narcotráfico si es que negamos estar involucrados en esa actividad —o todos somos ladrones de coches por el simple hecho de negar serlo.

• Nombra él una Convención Democrática de la que dice que obedecerá sus dictados, incluso el mandato de nombrarlo presidente —es decir, él nombra a sus amigos como miembros de la convención y luego sus amigos lo nombran a él. Debe tratarse de un nuevo sistema político, la amicocracia, por medio de la cual sus amigos nombran al presidente y quienes no son sus amigos son considerados facciosos pertenecientes a un complot.

• Y, dentro de su extraña forma de pensar, él tiene ahora derecho de dar un golpe de estado y tomar el poder —la razón es sencilla, en su opinión las elecciones fueron un golpe de estado y él restaurará la democracia. Si de Hugo Chávez se ha dicho que pertenece al narcisismo-leninismo, el candidato del PRD puede ser ahora llamado Su Alteza Terquísísima.


Se está frente a una personalidad que psiquiatras de todas partes del mundo y de todos los tiempos pelearían por analizar —he oído eso, pero no sé si sea cierto, lo que me importa es que en un lento proceso de democratización que ha costado años y muchos esfuerzos, ha ahora aparecido un personaje que puede echarlo todo a perder.

El error del votante

La columna de Denise Dresser

“Cuando éramos huérfanos” es el título de una columna de Denise Dresser, publicada aquí y aquí. Las ideas de la columnista son dignas de examinar.

• Dice al inicio “amo a México con un amor perro... vivo de mi trabajo y puedo mantener a mi familia con él... Algo está mal cuando las personas que trabajan para mí -la nana y el chofer y el jardinero- no tienen ninguna expectativa de ser más de lo que son hoy.”

• Continúa, “... siempre pensé que AMLO tenía el diagnóstico correcto pero no las soluciones adecuadas. Que peleaba por una buena causa pero no con armas modernas”.

• Sigue con, “... pensé que una victoria de AMLO ofrecía la oportunidad para sacudir las cosas... miro lo que está haciendo Andrés Manuel López Obrador y me desconcierta... Veo a un hombre cada vez más combativo... Veo a alguien que confirma, paso a paso, todo lo malo que se decía de él...”.

• Más aún, “... López Obrador se está radicalizando... no está buscando el recuento de los votos, sino la anulación... Su papel ya no es seguir las reglas del juego sino romperlas... ya no es atemperar para gobernar sino azuzar para polarizar. Para ser el presidente moral del sur de México”.

Una columna que establece esa posición es material precioso para los opositores de López Obrador —una persona inteligente vota por él y más tarde se arrepiente debido a la conducta radical de ese candidato. Pero hay mucho más que eso en la columna de Dresser —su proceso de decisión de voto es digno de examinar. Y a ello me dedico a continuación:

1. Su evidencia cotidiana de que algo está mal en el país es que “las personas que trabajan para mí -la nana y el chofer y el jardinero- no tienen ninguna expectativa de ser más de lo que son hoy. Cuando no tienen ninguna posibilidad de aspirar a algo más porque el país no se los ofrece. Cuando sexenio tras sexenio un presidente u otro les da tan sólo más de lo mismo. Cuando saben que la vida de sus hijos será -en el mejor de los casos- una versión facsimilar de la suya. Esa vida precaria, estancada, difícil. La que tantos con quienes comparto el país padecen”.

La columnista tiene toda la razón a mi entender —México no está bien, o al menos no también como podría. La percepción de pobreza, o de estancamiento personal, no es nada mala evidencia de lo que afirma Dresser. Por mi parte, veo esto con dos elementos —el positivo es la estabilidad monetaria y económica, que es indispensable; y el negativo es la falta de aprovechamiento de esa estabilidad para crecer, debido a carencia de modernización institucional y legal.

2. Dice Dresser que “por eso el 2 de julio voté por Andrés Manuel López Obrador” por la existencia de esa “vida precaria, estancada, difícil” que tantos tienen.

3. Ella fue de “esos votantes indecisos hasta el momento de entrar a la casilla y una vez adentro opté en función de una sola razón: no podía votar por una persona que piensa que el país está bien. No podía votar por un partido que ofrece sólo la continuidad. No podía formar parte de aquellos que piensan que el país funciona...”

4. E insiste en un voto dudoso, “voté con ambivalencia, porque a lo largo de la campaña siempre pensé que AMLO tenía el diagnóstico correcto pero no las soluciones adecuadas. Que peleaba por una buena causa pero no con armas modernas. Que sabía lo que no funcionaba pero no tenía propuestas coherentes de política pública para arreglarlo. Nunca me convenció la idea de sembrar árboles por el sureste o construir trenes bala”.

Es aquí donde me detengo para señalar lo que pienso es un error de decisión, de Dresser y de muchos otros —votar por las intenciones sin considerar a las estrategias. Según Dresser, López Obrador “tenía el diagnóstico correcto pero no las soluciones adecuadas. Que peleaba por una buena causa pero no con armas modernas”. Ésa es la equivocación más grande que puede cometerse, la de votar por quien se cree que señala una situación real, pero que simultáneamente propone las soluciones incorrectas.

Considérese el símil del médico que señala correctamente la enfermedad en un diagnóstico impecable —pero que receta el tratamiento desacertado, lo que equivale a no curar la enfermedad tan atinadamente señalada e incluso, empeorarla. En resumen:

• El error de Dresser fue el de muchos otros —el de votar por un candidato que tenía un buen objetivo central, pero que al mismo tiempo tenía las peores estrategias de solución.

• La desilusión de Dresser es la de muchos otros también —la de ver que su candidato se ha transformado en un Frankenstein político que todo lo quiere destruir.

El rapidin

¿Quién designó a los miembros del comité organizador de la Convención Nacional Democrática (CND)?: R= López Obrador.
¿Qué función tiene el comité?: R= designar a los delegados con voz y voto en la CND.
¿Y qué va a hacer la CND?: R= designar Presidente de la República al que los designó delegados.
Es decir, a López Obrador. Qué bonita democracia. Ni don Porfirio.

Historias del poder

Click para ampliar
La calle: el miedo y la furia

Carlos Ramírez_______
www.indicador-politico.com.mx
cramirez@lacrisis.com

Si quisiera dimensionarse el tamaño de la crisis política, el choque de perredistas con la policía el pasado lunes 14 exhibió los perfiles de una ruptura institucional: legisladores del prd prefirieron la protesta callejera que la posibilidad de reformas políticas en los espacios de la Cámara de Diputados. La calle, pues, le ganó al parlamento.

Los legisladores del prd, que son la segunda fuerza en la Cámara de Diputados y empatados con el pri como segundo partido en el Senado, prefirieron el conflicto violento en las calles que el reforzamiento de las instituciones legislativas. La opción asumida por el prd es significativa: el choque callejero.

El prd no ha entendido la dimensión de su saldo electoral del pasado 2 de julio. Como partido, ha sido convertido en un grupo de presión y en una fuerza de choque de López Obrador. Los plantones en el corredor Zócalo-Madero-Juárez-Reforma son una expresión paradójica de la debilidad política del prd y de la ausencia de un enfoque estratégico: ha preferido la exaltación del caudillo personal que la capitalización del avance político-electoral en el ámbito legislativo.

Es decir, el prd ha preferido la insurrección callejera que la reforma desde el parlamento. Como segunda fuerza en el Congreso, el prd enfrentaba el enorme desafío de convertirse en el pivote de la transición a la democracia. Pero al final el partido hubo de capitular ante las exigencias del agitador social: el prd ha comenzado a perder base social no perredista con su acción de asentamiento irregular, ilegal y violento en una de las arterias más importantes de la ciudad de México.

El prd, por tanto, ha demostrado que no le interesa la vía institucional sino el asalto al poder político. Los legisladores que quisieron instalar un campamento en el Palacio Legislativo malgastaron su capital político. Hubieran podido hacer mucho más en el parlamento que el ridículo bajo los toletes y los gases lacrimógenos de la Policía Federal Preventiva. Por tanto, los perredistas demostraron que siguen sin comprender que se mueven en una sociedad madura y operan como si estuvieran en una asamblea estudiantil de cualquier prepa popular.

Lo malo de todo es el fracaso del pensamiento político de la izquierda perredista. El prd se formó con, cuando menos, tres corrientes ideológicas: el Partido Comunista Mexicano, los ex priístas cardenistas y los grupos radicales de la izquierda marxista. La oferta política de López Obrador, sin embargo, carece de referentes ideológicos. Se basa en la movilización social y en la conquista del poder para ejercer el poder desde el voluntarismo del caudillo.

Con un tercio de los votos, la izquierda del prd se hubiera colocado como la pieza clave del cambio político. Pero el perredismo ha malgastado, y de manera lamentable, su capital político con la batalla perdida de López Obrador por aferrarse a la presidencia de la república. Y lo peor ha sido la ofensiva de confrontación contra la sociedad al tomar las calles como espacio de lucha y tomar a la ciudad de México como rehén político.

A diferencia de 1988, el país tiene hoy espacios institucionales que garantizan la alternancia. El choque provocado de la calle contra el parlamento se va a convertir en la peor derrota de un prd que tomó el camino institucional de las elecciones pero que se quiere apropiar de la presidencia de la república con batallas callejeras.

En la calle, al final de cuentas, se expresa sólo el miedo y la furia, no la política.

A la sombra

Click para ampliar

Ilustración de Rafael Hernández Herrera basada en la obra Demócratas, de G. Burnham (1809-1882).

Andrés Manuel López Obrador está dispuesto a todo con tal de ver realizada su ambición: gobernar a México. De manera gradual, o más bien, por aproximaciones reflejas, aunque deformantes de la realidad, lo ha ido cumpliendo. Simuló, primero, un tribunal que resolvió de manera sumaria y anticipada su triunfo, pero ello como imagen refleja del tribunal real, el tepjf. (Antes había simulado el escrutinio de las casillas y cómputo de las juntas distritales con una organización refleja a la organización ciudadana y del ife). Para suplantar la instalación de la lX Legislatura viene convocando una asamblea popular donde legislará junto con su pueblo las nuevas normas que habrán de purificar al país y modernizar las instituciones de gobierno. Tan cierto está de gobernar a México que no se da cuenta de su truco: sólo tiene que convertirse en sombra de Felipe Calderón de manera anticipada para sentir que él también es el presidente de México.

El más feliz del mundo y Eso nomás

Dos estupendas canciones que llegan, y llegan hasta los huesos…

EL MÁS FELIZ DEL MUNDO


Me dio la espalda la fortuna una mañana
Y me quede con una cama y una silla en un desván
Con varios libros y una llagas en el alma
Que con el tiempo he tratado de curar.

Pocos amigos intentaron ayudarme
Apenas uno he podido conservar.
De los amores ni preguntes tú ya sabes
Que las palomas vuelan siempre a donde hay pan.

Más desde entonces soy el más feliz
El más feliz del mundo en que nací
Porqué ya se que la felicidad
No esta ni en el placer ni en el que tiene más
Esta solo en aquel que encuentra la verdad
Un día...

Si, desde entonces soy el más feliz
El más feliz del mundo.


ESO NOMÁS

Cuando ya no estemos juntos
Y la gente te pregunte
Que es lo que he sido en tu vida

Diles que fui importante
Que me has querido bastante
Y no estás arrepentida

No les hables mal de mí
No te vale ser así
Que no soy un enemigo
Dios es testigo
Cuánto te amé

No les cuentes mis defectos
Di que fui casi perfecto
Aunque sepas que es mentira

Que si no nos entendimos
Así lo quiso el destino
Que son cosas de la vida

Háblales de mis virtudes
De mis buenas actitudes
De lo lindo que sentimos

Que si estamos separados
Es que el amor se ha acabado
Pero que es eso nomás.

No todo fue sufrimiento
Tuvimos buenos momentos
Cuando el amor era todo

Después llegó la tormenta
Fueron aguas turbulentas
Pero a pesar de eso todo

No les hables mal de mí...

Prepreprecampaña

Ahora que AMLO se cree Zapata, comparó su Convención Nacional Democrática con el Plan de Ayala. Bien. El Plan de Ayala “desconoce al señor Francisco I. Madero como Presidente de la República, procurándose su derrocamiento”. Y “reconoce como Jefe de la Revolución Libertadora al C. General Pascual Orozco”. La historia, dice Marx, se repite: una vez como tragedia y otra como sainete.

Rebasé los setentas sereno, apacible, al percibir que envejecía sin resentimientos. No contaba con Andrés Manuel López Obrador. Me aguó el final. Estoy flaqueando; de pronto me encuentro lleno de pesares y de enojos.

Sí, estoy enfurecido. No se vale lo que le está haciendo a los pobres, que son, ciertamente, a los primeros que perjudica; ni a las instituciones, a las que está triturando; ni a la democracia, en cuyo nombre promueve toda clase de arbitrariedades. Escucho a personas buenas, de diferentes clases sociales, quejarse con amargura del “fraude electoral”. Eso les vendieron, eso compraron. ¡Imperdonable!: el golpe a la credulidad de tener elecciones confiables es un daño inconmensurable.

Otro damnificado en grado extremo es el PRD, cuya imagen de rijoso y atrabiliario empezaba a quedar en el olvido. De veras no se vale. Menos aún porque en la misma noche del 2 de julio AMLO sabía perfectamente bien que tenía menos votos que Felipe Calderón, pero su sagacidad política, de la que nadie duda —se fortaleció en las tinieblas—, le hacía saber también que lo reducido del margen sumado a su marrullería y malicia connatural le daban para mucho.

Y tomó la decisión de hacernos la vida de cuadritos. Se está dando el lujo de lucir y perfeccionar su capacidad de liderazgo. Nos ha tomado como sus conejillos de indias y hace mediciones acerca de nuestra mansedumbre; quiere saber hasta cuándo tendremos el valor civil de decirle ¡ya basta!, experimentos todos que tienen como horizonte el 2012.

Los demasiados artículos habidos (Zaid dixit) de los demasiados doctos que hay en política no han captado, por eso, por doctos, que no presenciamos el final aterrador de la campaña del 2006, sino el arranque —¡caray!— estrafalario, de la campaña de López Obrador para la siguiente elección presidencial.

Nos va a llevar al límite, vienen nuevas y terribles amenazas, pero a las doce y cinco (ojalá que fuera al cuarto para las doce), de pronto, dirá algo así como ”¿ya se dieron cuenta de quién soy y de mi fuerza, de lo mucho que puedo agitar?; bueno, los perdono, pero nos vemos dentro de seis años”. Y se lo vamos a agradecer.

Sí, aun cuando usted no lo crea, terminará por alzarle la mano a Calderón. Y créalo o no, usted, yo y todos vamos a estar felices. ¡Gracias, AMLO!

Hay más: aunque usted no lo crea, y a tono con lo que recientemente sugirió Rodríguez Zapatero, será una oposición constructiva, coadyuvante, una izquierda moderna y, porque tenemos mala memoria, nos va a conquistar. Es un bonzo sagaz, que sabe en que momento achicar la mecha. Su inmolación tiene límite y como meta, repito, el 2012.

Desde el 2000 nos marca el paso; impone la agenda, que el horario de verano, que los machetes de Atenco, por sólo citar dos ejemplos.

Así las cosas, pues, estamos en los prolegómenos de su próxima campaña presidencial. Hagan sus apuestas. Por el PRD, todo él… Pero Marcelo no se va a dejar; rapidito, se convertirá en su peor enemigo. Es el primer perjudicado con lo que pasa: por segunda ocasión sus posibilidades pudieran diferirse (Salinas-Camacho-Ebrard) y con toda la enorme fuerza y recursos del D.F., de los que ya gozó AMLO para proyectarse (mayorías casi absolutas en delegaciones y en la Asamblea; ambulantaje, taxis piratas… y lo que se acumule), pasa a ser un adversario de peso harto considerable.

Y están Monreal y Cota; y en la parte buena, el joven Cárdenas, que sabe sonreír y es conciliador… Los Cárdenas habrán de ir por la revancha.

En el PAN no hay más carta que la de Josefina Vázquez Mota, ¡pero qué carta!, extraordinaria, de primera. Llegará un momento en que las presidentas sean cada vez más: Chile, Alemania, Hillary…

Sin que ello sea novedad, donde sobran aspirantes es en el PRI, o como ese partido se llame cuando eso suceda: hay un buen grupo de gobernadores, unos ahora muy jóvenes, otros no tanto, que parecen de primera (González Parás, Bours, Peña Nieto, Moreira) y que nada tienen que ver con la cultura y los modos que el 2 de julio dejó bien claro que la gran mayoría repudiamos; y el mismo Jackson, que seguramente aprendió cómo actuar responsablemente para poder ser un candidato respetable por el partido del cual será presidente. Y habrá los hasta ahora independientes, encabezados por Juan Ramón de la Fuente, sin descontar al Doctor Simi, quien eligió esa vía para publicitar sus negocios.

Sí, ¡arrancan, hagan sus apuestas!

Qué, ¿no cree usted que dentro de un rato AMLO se mostrará razonable para que todo eso se dé? Bueno, la verdad es que yo ya tampoco lo creo, y esto, a partir de que en las últimas veces que lo he oído hablar en sus diarias “asambleas” (vaya eufemismo), me ha dado la impresión, dicho sea esto con todo respeto, de que al susodicho se le botó durísimo el chango. Con todo respeto, digo, ¡se volvió loco, Barbarito!

Humberto Murrieta N.

Primera muestra de una auténtica vocación política lo es, en todo tiempo, que un hombre renuncie desde el principio a exigir aquello que es inalcanzable para él.